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Continúa leyendo →: El maleficio de la lectura– Buenos días, niños. – Buenos días, señorita María. Los pequeños, agrupados por edades en cada una de las esquinas del aula de integración, clavaron las miradas en el rostro amazapanado de la profesora. Ésta traía entre sus manos el pequeño ejemplar de lecturas escogidas, similar al que cada uno de…
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Continúa leyendo →: El diablo del SenaDéjeme que le cuente. Es mejor que se ponga cómoda. Es más, resulta del todo imprescindible estarlo, cuando lo que va a escuchar necesita toda su concentración y así asimilar lo increíble de la historia. Apenas se habían despedido los años setenta, cuando vine a terminar mis estudios de traducción…
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Continúa leyendo →: Diamantes de estiércolEl padre Emilio, el profesor de aquellas tardes de miércoles en el octavo de EGB, nos explicó al grupo B que de los diamantes nunca creció nada, en cambio del estiércol nacen las flores. Hubo quien, a pesar de los suspensos, pensó que la esperanza tenía líneas escondidas entre notas…
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Continúa leyendo →: Colas y promesasA Sami, el frío húmedo le cala el fino chubasquero usado, que heredó el otoño pasado de su hermano. Viste también sus zapatos, su camisa y esos pantalones de franela que tanto le pican. La cola es larga, como larga es el hambre que le retuerce el estómago. Un vaso…
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Continúa leyendo →: Abandono en 227 páginasCuando te surge una historia, lo hace sin avisar, casi a traición. En su egocentrismo enfermizo decide, tiránica, marcar tus ritmos hasta que decides escribirla. Llega la corrección, el repaso, los retoques. Le pides a alguien de confianza que la lea, que te dé su más sincera opinión. Entonces la…

